En su tienda podría decirse que el tiempo está detenido. Es la Jalpa del siglo XX.

Kristian Cerino.
Texto y foto.

Velia Flores Campero es la señora que vende los boletos de la empresa ADO en Jalpa de Méndez, Tabasco. Llegó a esta ciudad procedente de Pijijiapan, Chiapas; hace 35 años. Con su esposo Eduardo Zapata, educaron a 4 mujeres y a 2 varones. Con los años se sumaron 17 bisnietos.

En 1986 comenzó a vender estos boletos. Lo hacía mientras se trasmitía por televisión el mundial de futbol y la genialidad de Maradona. “Había una corrida de Jalpa con escala en Cunduacán y Cárdenas antes de ir a la ciudad de México”, dijo la mujer de avanzada edad que debió aprender a usar la computadora por la necesidad de seguir ofreciendo el servicio.

En su tienda podría decirse que el tiempo está detenido. Es la Jalpa del siglo XX.

Le pregunto que si por cuánto más continuará de vendedora, y responde con una sentencia: “el tiempo que Dios quiera”. Con sus grandes lentes remira el monitor de la computadora y dice: “elija uno de los asientos en color azul, que son los disponibles”.

Junto a ella, un teléfono permanece callado en estos días de descanso. La vida sigue. Así lo marca el almanaque