“Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio”.

Redacción

Elige su apellido

Truman Streckfus Persons nació el 30 de septiembre de 1924 en Nueva Orleans. El 9 de noviembre de 1931, su madre Lillie Mae Faulk Persons se divorcia de Arch Persons. El 24 de marzo de 1932, en Nueva York, la madre se casa con Joseph Capote, hasta el 14 de febrero de 1935 adopta al pequeño y a partir de esa fecha el apellido de Truman es Capote.

Amigo del “ruiseñor”

Truman Capote estuvo ligado a “Nelle” Harper Lee por una fuerte amistad desde la infancia, vínculo que se prolongó en la vida adulta. Nelle se hizo escritora y ganó el premio Pulitzer en 1961 por la novela Matar a un ruiseñor, además fue la compañera inseparable de Capote en la investigación para escribir A sangre fría.

Orgullosamente homosexual

Capote tuvo un aspecto afeminado desde niño y en él existía el deseo de ser mujer, incluso en su biografía reveló: “pensaba que las cosas me serían más fáciles siendo una chica”. Se aceptó y vivió sin prejuicios ni angustias: “siempre tuve una marcada preferencia homosexual, y nunca sentí culpabilidad alguna por ello”.

El personaje favorito de sus novelas era la protagonista de Desayuno en Tiffany’s, ya que decía que era el que más se parecía a él.

“A sangre fría”

El 16 de noviembre de 1959, leyó en The New York Times una noticia que le cambiaría la vida: el asesinato de los cuatro miembros de una familia de un pueblo de Kansas, a manos de un par de individuos que se llevaron un botín ridículo. Tras cinco años de investigación y trabajo, escribiría la crónica novelada de un crimen que tituló A sangre fría y lo llevó a la fama mundial. Y reconoció: “nadie sabrá nunca lo que ‘A sangre fría’ se llevó de mí… me chupó hasta la médula de los huesos”.

“Casi me mata. Creo que, en cierto modo, me mató”. Y lo hizo. A sangre fría acabó con él. Asesinado por la Biblia del nuevo periodismo, que nacía por entregas, en cuatro números consecutivos del The New Yorker, en 1964, para disfrazar la noticia del asesinato de una familia granjera de Kansas con las mejores galas literarias y convertirlo dos años después en un libro de éxito al que se le ha levantado una religión –periodistas renegados de periódicos- y se le adora –lectores hambrientos de buena lectura- por todo el mundo.

Truman Capote culpaba al libro de su ruina, de sus adicciones, de sus miserias, de no haberle permitido emprender el camino de una nueva publicación de largo aliento.

Vida de excesos

En el libro Música para camaleones, Truman Capote afirmó: “Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio”. Era un aficionado al alcohol y a las drogas, bajo esos efectos su agresividad se disparaba. Falleció en Los Ángeles mientras dormía a los 59 años, víctima de una flebitis y con múltiples sustancias tóxicas en el cuerpo, algunos dicen que fue muerte natural, otros que fue suicidio. Lo cierto es que estaba desilusionado de su vida y su carrera.