El mundo de la Biología y el ritual de cortejo entre las diversas especies de vertebrados.

Dr. Álvaro Rosales Carballo.

Uno de los problemas a los que ha tenido que enfrentarse la Biología Moderna, ha sido sin duda el estudio del comportamiento de los animales, el cual ha estado muy enfocado a la conducta sexual de éstos.

El comportamiento sexual ha sido objeto de investigación y experimentación por parte de estudiosos en diferentes ramas de la Biología y ciencias afines, esto ha permitido un mejor conocimiento de los mecanismos reproductivos en las especies para desarrollar programas de importancia ecológica y económica.

El estudio de la interacción sexual se puede dividir en dos partes: el cortejo y el apareamiento. El primero incluye todos los patrones de conducta por medio de los cuales el macho y la hembra se indican que fisiológicamente están listos para copular y con ello la inhibición de toda posible agresividad entre ellos durante este período.

El cortejo culmina en la mayoría de las veces con el apareamiento. Donde los animales usan órganos especializados de los ojos, orejas, narices y piel, detectando los cambios de ambiente.

El comportamiento de copulación implica en los animales los actos de montar, insertar el pene, hacer movimientos genito -pélvicos por parte del macho y de la hembra la adopción de una postura característica.

Entre los peces por ejemplo en época de cortejo adquieren coloraciones vivas; Opsanustau emite cada 30 segundos un sonido de sirena; Porychthis silba al pasar su pareja. Utilizan la vejiga natatoria como caja de resonancia, el Balistes, Holocentrus, y pez luna frotan los dientecillos de la faringe.

Anualmente en primavera, los batracios procedentes de todas direcciones reptan y brincan hacia las aguas para aparearse. Los machos son los primeros en llegar e inmediatamente empiezan sus llamadas, que a menudo es un canto coral de una aglomeración de machos en celo.

Posteriormente llegan las hembras, los batracios saltan sobre ellas y las abrazan por la espalda. Cuando la postura es incorrecta, la hembra da sacudidas laterales, ya que los sapos y ranas en primavera saltan sobre todo lo que se mueve sin excepción.

Muchos lagartos tienen vivos colores bajo el cuerpo; mostrándose en la lagartija son táctiles durante el cortejo. La lagartija sureña Gerrhonotus multicannatus, agarra la cabeza de la hembra en sus mandíbulas a antes de empezar la cópula.

La lagartija acuática verrucosa Triturus cristatus frota a la hembra con su hocico y azota el agua con la cola enviando una corriente a su posible pareja. Y la tortuga orejas rojas Pseudemys scripta, el macho que es más pequeño, nada rápidamente hacia una posición enfrente de la hembra, luego vibra sus garras cerca de la cabeza de su pareja.

Los machos del rabihorcado, en época de cortejo desarrollan una protuberancia roja en la garganta que destaca sobre su plumaje oscuro, el cual hinchan y vuelan en círculos. Si la hembra decide acercarse ellos producen un sonido discordante algo así como. Kiu,kiu,kiu,yu,yu,ju,ju,ju,ju,trr,trr,trr.

El canto del petirrojo, además de servir para marcar su territorio y a principios de otoño aumenta la actividad cantora de ambos sexos que va disminuyendo conforme termina la incubación.

La mayoría de las aves macho no poseen aparato copulador; el macho y la hembra acoplan la parte exterior de la cloaca formando un conducto tubular.

Una ave pequeña y colilarga, mal llamada paro bigotudo, el macho tiene a ambos lados de la cabeza dos largos “bigotes” negros colgando de sus mejillas, la hembra carece de éste adorno. Por las noches se agrupan en parejitas y el macho extiende sus alas a la hembra para darle calor; atrae a la hembra gritando “di” y si no reacciona grita “chie”.

Los mamíferos usan señales específicas para identificarse entre ellos como compañeros sexuales; pueden olerse la cara o los genitales, morderse de forma especial, orinarse uno al otro o simular una pelea.

Las claves visuales también son muy importantes, los roedores paran las orejas. En las hembras de hurones y visones la vulva se inflama durante el celo, al igual que varias monas.

En el venado macho las astas crecen en señal de estar listos para la competencia, como el caso de la gacela Thomson o Thommmy que defiende su territorio de unos 3000 metros cuadrados marcado con heces y orina además de rociar los arbustos con glándulas situadas delante de los ojos.

Estos ejemplos muestran lo complejo y variado del comportamiento sexual en diferentes especies cuyos procesos reproductivos han evolucionado de acuerdo a las condiciones del medio en que se desarrollan.

Sin embargo podemos considerar otros aspectos determinantes tales como la actividad hormonal, las características genéticas y ciclos reproductivos entre otros. Por lo que sólo conociendo el papel que juegan cada uno de estos factores podremos manejarlos adecuadamente para lograr nuestros objetivos encaminados al manejo de la fauna, con perspectivas hacia la Biología moderna.